martes, 17 de noviembre de 2015

2da VOZ- 3 mujeres Sylvia Plath

Cuando la vi por vez primera,
esta pequeña hemorragia, no lo creí.
Veía a los hombres andar a mi alrededor, en la oficina.
¡Estaban tan tranquilos!
Algo había de cartón en ellos, después comprendí.
Esta banalidad tan vacía, la que engendra las ideas, las destrucciones,
Los buldozers, las guillotinas, las habitaciones blancas llenas De aullidos.
Y las abstracciones.
Estos arcángeles fríos.
Yo estaba sentada ante mi máquina de escribir, en sastre y tacones altos,
Cuando el hombre para el que trabajo me dijo sonriente:
“¿Vio un fantasma?
De pronto está usted tan pálida”.
No dije nada.
No alcanzaba a creer.
¿Es que es tan difícil Para el espíritu concebir una cara, una boca?
Los pedidos salen de las teclas negras y las teclas negras salen
De mis dedos alfabéticos, ellas ordenan las piezas.
Y aún las piezas, los pabilos, los engranajes, toda una multiplicidad brillante.
Muero sentada.
Pierdo una dimensión.
En mis oídos hay trenes que rugen, salen, salen.
La huella plateada del tiempo se devana en la distancia,
El cielo blanco se vacía de sus promesas como un tazón.
Esta resonancia mecánica producida por mis pies.
Tap, tap, tap, tobillos de acero.
Siento una insuficiencia.
Es una enfermedad que llevo conmigo, es una muerte.
Una vez más, es una muerte.
¿Es el aire, Las partículas mortales que aspiro?
¿Soy un pulso Que se debilita cada vez más ante el arcángel frío?
¿Es él mi amante? ¿Esta muerte, es ella otra muerte?
Cuando fui niña, amé un nombre corroído por el liquen.
¿Sería entonces el único pecado, este viejo amor muerto de la muerte?
Cuando la vi por vez primera,
esta pequeña hemorragia, no lo creí. 
-http://files.bibliotecadepoesiacontemporanea.webnode.es/200000099-828d283874/Sylvia%20Plath%202.pdf
-http://www.sanborns.com.mx/Paginas/Producto.aspx?ean=7501001405335